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18/11/07

trueque

Hace tiempo, siendo muy pequeño, leí en clave de cuento infantil como fue la creación del dinero. Básicamente lo que contaban es que todos los primitivos tenían cosas que querían unos u otros pero el que tenía lo que otro necesitaba no necesitaba lo que éste le ofrecía.
Yo era un crio pero ya me daba cuenta de que tendrían que hacer una ronda: A le daba a B lo que necesitaba y cogía lo que B le ofrecía, como no lo necesitaba se lo daba a C y así sucesivamente hasta que llegaba a G al que le daba lo que F le había ofrecido y obtenía, por fin, lo que había buscado desde un principio.
Todos contentos.
Era una metáfora, claro. Era para demostrar que el trueque se enfrenta a una dificultades insalvables y precisamente por eso se inventa el dinero.
Sin embargo, profundicemos un poco "nunca se profundiza demasiado" que diría un piloto de batiscafo. En el caso de mi solución alternativa, ya que la original era irse todos a casa frustrados hasta que el hijo de protagonista proponía una moneda, las castañas, creo recordar, y el padre, en un alarde de patriarcalismo, se atribuía la idea, no sólo arreglaba el problema personal del prota, sino que convirtiéndolo en "broker" equilibraba a través de sucesivos intercambios (ya va siendo hora de poner un punto o seré un Proust cualquiera) la situación grupal.
Es decir se convertía en el mecanismo que igualaba las ofertas y las demandas. Un "proto-mercado".
La idea de que haya un bien, o una serie de ellos que todos y todas queramos, en cualquier momento, en la mayor cantidad posible, es más que estemos dispuestos a hacer casi cualquier cosa por conseguirlo aunque es genial, no deja de parecerme absurda.
Imaginemos las primeras monedas: comida, puede ser que no me guste, o que esté harto, armas, ¿y si no sé usarlas?, adornos, puedo ser austero, etc...
Oro, pesa mucho, papel, se quema.
La gente quiere "fijar" su crédito, que no se olvide, "he trabajado tantas horas para ti, que conste".
A lo mejor la solución, o una de ellas, pasa por inventar, descubrir o producir algo que el entorno cercano, o por lo menos los productores, o distribuidores de bienes que necesitamos aprecien.
En un blog que me parece imprescindible sobre el tema leo con asombro que alguien no sólo lo ha pensado, sino que lo ha llevado a la práctica, ¿qué puedo decir?
Por un lado me jode un poco no ser original, pero por otro me gusta, si alguien más lo ha pensado, y todos y todas los que no conozco, será que voy por buen camino, ¿No?

11:10 Permalink | Comentarios (0) | Enviar a Email

15/11/07

El libro

El otro día leyendo a Lessig, Lawrence, no Doris, aunque ésta me parece que es con n, en el metro, porque yo leo y viajo en metro, es más últimamente sólo leo cuando viajo en metro... Pues eso, que leyéndolo se me ocurrió una idea, y como muchas ideas durante un momento pensé que era interesante, y que estaría bien dedicarle sus buenos tres minutos de reflexionarla cual niño que chupa un chupachups de sabor nuevo, luego agotada la atracción de la novedad ya lo deja.
La cuestión es que al no apuntarlas, y eso que últimamente llevo papel y boli por si acaso, normalmente las sueles perder, o peor aún te quedan como desdibujadas, igual lo estuvieron siempre y el fogonazo de la novedad hace que no veas que en el fondo son lugares comunes de lo más patatero.
Ahora que prácticamente todo el mundo "disfruta" de la informática y del amplio mundo de posibilidades que nos abre. La idea sería escribir un libro, ¡hala! así como suena...
¡Vaya idea de los cojones!
¡Espera! ¡Déjame terminar! o en palabras de moda: "pero ¿por qué no te callas?"
Escribir un libro del que haya un sólo ejemplar, numerado si quieres. ¡Vaya negocio!
¡qué te calles COÑIO!
Habrá muchos, bueno, no, unos cuantos, los suficientes. Pero todos distintos, en plan biblioteca de Babel de Borges o las Cabage pach o como se diga eso de las muñecas repollo que pretenden ser únicas... como los seros humanos y las seras humanas.
Y ahora viene lo mejor... y lo peor ¿qué contará ese libro? evidentemente una novela, una narración que además cual historia interminable tenga como parte fundamental de la narración al propio libro y por supuesto a los posibles lectores y lectoras, otra vez Borges... nada nuevo bajo el sol. Lo peor es que la idea se me ha desdibujado, juro que cuando se me ocurrió parecía buena, igual no genial, pero buenilla al menos parecía.
Naturalmente hay que anunciar con papeles en las cercanías, que las brigadas de limpieza quitarán, la "pérdida" del libro, el que lo ha encontrado no sabe que ha sido abandonado a propósito, incluso ofreciendo gratificación y llegando a pagarla. Tampoco será mucho dinero, no hablamos de una edición de lujo precisamente. Quizá preguntar a la gente si lo ha leido, y en ese caso se les gratifica o se les paga más y en caso contrario decimos: "gracias" o directamente: "no me interesa, si no ha conseguido enganchar al lector, o lectora, que lo ha encontrado no es el libro único que ando buscando", ahora Tolkien, a ver para cuando una idea original que ya vas terminando el post.
Me gusta la escena en la que Tim Robbins le dice a Morgan Freeman como encontrarle, la isla del tesoro, el juego de pistas. La vida a veces no es más que una búsqueda, quien lee bien las señales encuentra y quien no... pues se jode, o lo que es peor aún, encuentra lo que no busca.

13:05 Permalink | Comentarios (0) | Enviar a Email